Mejoras Técnicas Disponibles en la gestión de purines

gestion de purines

A la hora de evaluar un proyecto de una explotación porcina, la administración (y la sociedad en su conjunto) siempre ponen la lupa en la gestión de los purines ya que son los responsables de los mayores impactos sobre el medio ambiente. En los proyectos básicos para la solicitud de una Autorización Ambiental Integrada (AAI) de una nueva explotación o por una modificación de una ya creada, es crucial detallar las mejores técnicas disponibles (MTDs) que se llevaran a cabo en la gestión de los purines o estiércoles. Este es un aspecto clave que puede marcar la diferencia a la hora de conseguir luz verde en nuestro proyecto.

Lo que dice la Ley

La Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación, sustituyó a todas las autorizaciones ambientales que existían por aquel entonces. Más recientemente el RD 1/2016 integró esta ley con otras que habían ido surgiendo que regulaban las emisiones industriales ¿Todas las granjas de cerdos están sometidas al trámite de Autorización Ambiental Integrada (AAI)? La respuesta es no. Pasa saber si este Real Decreto es de apliación o no, debemos de leer su Anejo I. Este anejo (que todo los consultores ambientales tenemos enmarcado) dice lo siguiente:

“9.3 Instalaciones destinadas a la cría intensiva […] de cerdos que dispongan de más de:
[…]
b) 2.000 plazas para cerdos de cebo de más de 30 kg.
c) 750 plazas para cerdas reproductoras.”

Así pues, si sobrepasamos las 2.000 plazas de cerdos de engorde nuestro proyecto tendrá que solicitar una AAI y además estará sometido también a una Evaluación Ambiental ordinaria de acuerdo con el Anejo I de la Ley 21/2013 (que está colgado en la misma pared que el anterior). 

¿Y cuantos cerdos puedo tener en una misma explotación? Pues según el RD 306/2020 que analizamos en este otro post, el máximo son 720 Unidades Ganaderas Mayores (UGM). Si por ejemplo, hablásemos de cerdos de cebo, estas 720 UGM equivaldrían a 5.142 cerdos y, si la Comunidad Autónoma lo autoriza, sería posible ampliar esta capacidad máxima un 20% adicional.

Sector porcino y sostenibilidad

En nuestro país ya existen ejemplos de este tipo de “macrogranjas” intensivas que concentran miles de cerdos en poco espacio. En algunos casos estos proyectos han generado alarma social e incluso han llegado a desestimarse ¿A que se debe este rechazo? No hay un único motivo pero además de cuestiones éticas relacionadas con el bienestar animal, el factor común siempre es la sostenibilidad.

A pesar de la importancia de las emisiones de este sector ganadero, las principales críticas suelen ir dirigidas a posibles contaminaciones a las masas de aguas continentales por purines. La importancia económica de esta actividad que contribuye a asentar población en el rural no ha sido suficiente para evitar que algunos pueblos se hayan movilizado en su contra.

¿Todas las granjas son iguales? ¿Puedo diferenciarme?

Un cerdo siempre será un cerdo y asociado a su alimentación siempre habrá un consumo de agua y pienso, una producción de estiércol y unas emisiones contaminates a la atmósfera. A mayor número de cerdos , mayor consumo de recursos, generación de residuos y emisiones. Hasta aquí todo bien (o mal) pero ¿cómo puede ser mi explotación más respetuosa con el medio ambiente? Pués introduciendo mejoras que contribuirán a reducir sus impactos derivados, especialmente los relacionados con la gestión de los purines.

Un cerdo siempre será un cerdo y asociado a su alimentación siempre habrá un consumo de agua y pienso, una producción de estiércol y unas emisiones contaminates a la atmósfera.

Estas mejores técnicas disponibles (MTDs) se recopilan por la Comisión Europea que en 2017 publicó la Decisión (UE) 2017/302  respecto a la cría intensiva de cerdos. A continuación os destacamos algunas:

  1. Para reducir las emisiones de amoniaco se debe realizar un diseño adecuado de las instalaciones (emparrillado total del suelo, fosas en V…), reducir la agitación del purín y cubrir el depósito o la balsa.
  2. Para evitar las emisiones al suelo y al agua debemos de impermeabilizar todas las construcciones que estén en contacto con los purines, comprobar periódicamente su integridad (este tipo de tareas deben de estar recogidas en el plan de mantenimiento general y ¿por que no? en el Sistema de Gestión Ambiental de nuestra explotación) y instalar sistemas de detección de fugas.
  3. Para reducir estas mismas emisiones podemos tratar el estiércol realizando una digestión anaeróbica. En este proceso se genera un biogás rico en metano que puede aprovecharse en motores de cogeneración para obtener eléctricidad de origen renovable y energía térmica para autoconsumo en la propia planta. Por otra parte, se obtiene un digestato líquido que puede ser utilizado como abono en los campos. En este enlace podéis ver un ejemplo de una ficha técnica de una planta de Torregrossa (Lleida).
  4. Si optamos por aplicar el estiercol directamente al campo, hay numerosas buenas prácticas que se pueden realizar. Nosotros mencionaremos la inyección profunda en surco cerrado, ya que es una técnica con una alta eficiencia medioambiental que consigue reducir las emisiones de amoniaco hasta en un 70%. De esta manera no sólo valorizaremos un residuo, con el consecuente ahorro de fertilizantes y reducción de costes para los agricultores, si no que además conseguiremos paliar las molestias derivadas de los olores de los purines.
Camión cuyo sistema entierra directamente el abono orgánico o purín en la tierra/
Camión cuyo sistema entierra directamente el purín en la tierra. Fuente: leonoticias.com

Entonces tiro los purines al campo ¿y ya está?

España es la 4ª potencia productora de porcino a nivel mundial (sólo detrás de de China, EEUU y Alemania). Ya hay más cerdos que personas y eso implica una gran producción de heces. Si ponemos de ejemplo una granja de 5.000 cerdos de cebo, se estima que cada año se producirán 7.500 toneladas de estiércol. Ante tal magnitud debemos de tener muy claro el cuándo, cuánto y dónde aplicar los purines al campo:

  • Cuándo: la metereología influye. No podemos aplicar los purines sobre un suelo helado o saturado de agua por ejemplo.
  • Cuánto: la cantidad de purín nos determina el contenido en nitrógeno y este debe de estar en equilibrio cn las necesidades del cultivo.
  • Dónde: hay que calcular la superfície necesaria en función de los tipos de cultivo de cada parcela y de si se trata de una zona vulnerable o no. 

Todo ello debe de estar perfectamente documentado en vuestro Plan de Producción y Gestión de Purines. Si tienes cualquier duda en Ideas Medioambientales podemos ayudarte en la elaboración de cualquier documentación ambiental y a mejorar el comportamiento ambiental de tu granja.

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