El conejo de campo ¿tan malo es?

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El conejo de campo ¿tan malo es? Constantemente escuchamos que se comen las cosechas, destrozan las plantas hasta el punto de que agricultores y cazadores escopeta o hurón en mano luchan contra la invasión, muchas veces subvencionados por ayuntamientos.

Pero no queremos valorar aquí las negatividades de esta especie, si no sus virtudes y bondades poniendo en valor la importancia del conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) como especie clave en los ecosistemas mediterráneos ibéricos. El conejo europeo es una especie de gran importancia en los ecosistemas mediterráneos de la península ibérica.

Se trata de una especie clave multifuncional ya que es imprescindible para la biodiversidad de dichos ecosistemas por varios motivos:

El conejo actúa como ingeniero del ecosistema, por su gran influencia sobre las condiciones medioambientales y la disponibilidad de recursos.

La presencia o ausencia de conejos en un ecosistema puede cambiar sustancialmente la composición de la comunidad vegetal, disminuyendo la competencia interespecífica entre especies y favoreciendo la creación de un paisaje en mosaico con zonas abiertas con crecimiento de herbáceas y parches de matorral. Esto aumenta la heterogeneidad del hábitat favoreciendo a su vez una mayor biodiversidad.

Intervienen en la dispersión de multitud de semillas.

La presencia de letrinas provoca un aumento en la concentración de determinados nutrientes, principalmente N y P. Esto a su vez aumenta la fertilidad del suelo favoreciendo el crecimiento de las plantas en torno a las letrinas.

La concentración de excrementos también supone una fuente de alimento para determinadas especies de invertebrados, entre ellas especies de escarabajos peloteros como Onthophagus latigena y O. emarginatus.

Otro elemento asociado con los conejos en los paisajes mediterráneos, es la presencia de sus madrigueras. Aparte de la influencia que tienen sobre la estructura del suelo, también pueden servir como refugio para un elevado número de especies animales como:

  • Sapo común (Bufo bufo)
  • Serpiente bastarda (Malpolon monspessulanus)
  • Roedores
  • Mamíferos de mayor porte como el tejón (Meles meles), el zorro (Vulpes vulpes), incluso el lobo (Canis lupus) o el lince ibérico (Lynx pardinus).

El conejo también es una pieza clave en el ecosistema debido al gran número de depredadores que dependen de él como fuente de alimento. En la península ibérica, más de 30 especies de depredadores generalistas y especialistas (mamíferos carnívoros, aves rapaces y algunas especies de reptiles) pueden alimentarse de conejo, con diferentes frecuencias según la especie.

La abundancia de conejos también es un elemento clave para el éxito reproductor de muchas especies. Algunas especies emblemáticas como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y el lince ibérico son consideradas “conejodependientes” ya que el conejo supone un elevadísimo porcentaje de su dieta. La distribución de estas dos especies bandera depende de su coexistencia con poblaciones abundantes de conejo.

Por todos estos motivos es imprescindible considerar a esta especie como clave en la organización y la diversidad de las comunidades presentes en el ecosistema. En este sentido el conejo europeo es claramente una especie clave por su influencia en el ecosistema.

El conejo es una especie que debemos preservar y/o recuperar por ser una especie de gran valor, pero no solo cinegético o como especie presa. El conejo es una especie importante por sí misma.

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