La carraca europea, En peligro de extinción

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En Ideas Medioambientales, buscamos y censamos las poblaciones de carraca europea, y diseñamos medidas compensatorias que mejoran el hábitat de reproducción en el entorno de plantas de energías renovables: instalamos nidales artificiales en áreas de hábitat óptimo y promovemos el incremento de la superficie de barbecho en el área de campeo de poblaciones reproductoras. También diseñamos planes de recuperación de especies amenazadas, como en este caso, la carraca europea.

La carraca europea en la península ibérica

En general, las carracas nidifican en los huecos de los gran­des árboles de los bosques de ribera y se alimentan en las campiñas en régimen extensivo. El ganado rebaja la hierba de pastizales, barbechos y eriales, y así facilita que las ca­rracas cacen los grandes artrópo­dos terrestres. El paisaje agrario en mosaico que genera la agricultura en extensivo es el hábitat de reproducción óptimo para la carraca europea.

Debido a los recientes cambios en los usos del suelo (intensificación de la agricultura y abandono de la ganadería) en las áreas de reproducción de las carracas, se de­bería actualizar la informa­ción sobre el área de distribución y el tamaño de población de la carraca europea en la península ibérica.

La carraca europea (Coracias garru­lus) es una especie amenazada en la península ibérica debido a la pérdida y degradación del hábitat por la in­tensificación de la agri­cultura y el abandono de la ganadería. Está catalogada como Vul­nerable en el Libro Rojo de las Aves de España y en los catálogos regionales de especies amenazadas, aunque según los especialistas se debería declarar la especie En peligro de extinción debido a la contracción del área de distribución y al declive de la población. La declaración de la carraca europea como especie en peligro de extinción implicaría la elabora­ción de planes de recuperación para eliminar los factores de amenaza y promover la recolonización de las áreas de reproducción.

Factores de amenaza

La intensificación de la agricultura, para rentabilizar las explotaciones agrícolas, ha resultado en la pérdida de la biodiversidad de los ecosistemas agroesteparios. La concentración parcelaria, la eliminación de los bordes entre las parcelas de cultivo y del arbolado dis­perso y en hilera, la roturación de eria­les y monte, el cultivo sin descanso, la puesta en regadío de áreas de cultivo en secano o el uso de plaguicidas son prácticas de la agricultura intensiva que afectan a la disponibilidad de sitio de nidificación, de posaderos de caza y de presas para las carracas.

El aban­dono de la ganadería es otra consecuencia de la intensificación de la agricultura; se pierde el pasto para el ganado porque se cultivan las par­celas sin descanso, se eliminan los ribazos y se roturan las charcas y los regatos. Y esto afecta a la carraca porque se pierden los hábitats de alimentación: los grandes artrópodos te­rrestres ya no son accesibles debido a la matorralización y al crecimiento del pasto.

La pérdida de sitios de nidificación también limita la presencia de la carraca. La eliminación del arbolado disperso y en hilera de las campiñas afecta a la disponibilidad de huecos para nidificar.

Medidas de conservación

Si no se eliminan o mitigan las causas de extinción y se mejora el hábitat para facilitar la formación de nue­vas colonias y la recolonización de los territorios históricos, la carraca se extinguirá en algunas regiones de la península ibérica a corto plazo.

La falta de huecos para nidificar se corrige con la reforestación de las ri­beras de ríos y arroyos, la plantación de árboles entre las parcelas de cul­tivo o en los márgenes de caminos, el mantenimiento de los cultivos de leñosas de secano (olivares y almendrales) y las manchas de de­hesa (Quercus spp.), la restauración de las construcciones e infraestruc­turas agropecuarias o la instalación de nidales artificiales. De hecho, las cajas-nido facilitan el reforzamiento de poblaciones, la recolonización de territorios históricos e incluso el es­tablecimiento en nuevas áreas de re­producción.

Sin embargo, para incrementar la disponibilidad de presa (los grandes artrópodos te­rrestres, ortópteros y coleópteros) es necesario intervenir en el agroecosiste­ma con las prácticas agrícolas y ga­naderas. Para mejorar el hábitat de alimentación se deberían promover las prácticas agrícolas tradicionales en los cul­tivos de cereal de secano, como el régimen de año y vez (la alternancia de cultivo y descanso mantiene bar­bechos en el paisaje agrario), restringir la puesta en re­gadío de áreas de cultivo de cereal en secano, mantener la vegetación natural en los bordes entre parcelas (la vege­tación de los lindazos es refugio de invertebrados), restringir el uso de fitosani­tarios (los pesticidas eli­minan las especies presa), y recuperar la ganadería en extensivo (el ganado man­tiene el matorral abierto y el pasto bajo).

Además, la mejora del hábitat de la carraca favorece a otras especies agroesteparias tam­bién amenazadas por la intensifica­ción de la agricultura y el abandono de la ganadería como los cernícalos vulgar (Falco tinnunculus) y primilla (F. naumanni), el mochuelo (Athene noctua) o los alcaudones común (Lanius senator) y real (Lanius meridionalis).

En peligro de extinción

La rarefacción de la carraca es la res­puesta a un proceso de transforma­ción del paisaje agrario que simplifi­ca, degrada y empobrece el ecosiste­ma: la intensificación de la agricultura. En la Comunidad de Madrid y Extremadura se ha constatado el declive de las poblaciones de carraca. En la Comunidad de Madrid la carraca se ha extinguido en 25 cuadrículas UTM 10 km2 en sólo 25 años; permanece un pequeño núcleo de población de unas 12 parejas reproductoras en el límite entre Madrid y Toledo. La población de carracas en Extremadura es de 166 parejas reproductoras, en 1994 se contaron 387 parejas reproductoras sólo en cajas nido de La Serena y Llanos de Cáceres: por tanto, un decrecimiento de población de al menos el 56% en 25 años. Los resultados preliminares de los censos de carraca en Andalucía y Aragón también indican que la carraca es una especie en regresión. La declaración de la carraca como especie En peligro de extinción no sólo es necesaria para recuperar esta especie sino también para conservar un paisaje agrario, la campiña, amenazado por la agricultura intensiva.

Mapa de distribución y reproducción de la carraca europea en la Comunidad de Madrid. La regresión de la carraca europea en la Comunidad de Madrid durante los últimos 25 años es alarmante, es una especie en peligro de extinción

Bibliografía de interés para descarga

Fuente Imagen de portada: SEO BirdLife

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