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Veinte años de Ideas Medioambientales. Objetivo 2020

 

Los comienzos

Algunos emprendedores y emprendedoras hablan de sus comienzos en garajes y otros lugares más o menos castizos. En este caso, fue en una habitación juvenil, repleta de apuntes, posters en la pared y ganas de pasar a la acción. Allí, tres “nenicos” tomamos la gran decisión en base a una idea común, y muy clara: tomar el timón de nuestro destino profesional.

Desde allí migramos a un despacho aledaño a esa habitación: con sillas para dos, ordenador para uno y una puerta que solo se abría para ofrecernos la merienda (gracias Ángela)

Tras ello, llegó la primera entrevista de trabajo que nos llevó directamente al campo. La gestión de residuos descontrolados era el fin; no tardando en suceder la siguiente oportunidad. Es por ello que nos enpeonamos y dedicamos nuestro esfuerzo a la restauración ambiental. Para ello, fuimos a la sierra de Albacete en temporada de otoño-invierno, a practicar la gestión ambiental a pie de aerogenerador, y así una tras otra aventura con la premisa fundamental de que para aprender una profesión esta debe conocerse desde abajo.

Aquellos primeros duros trabajos de campo

Con estas, llegamos a la calle del Rosario, dos años más tarde, donde instalamos el que pensamos que sería nuestro primer y único centro de operaciones; compuesto por dos pequeñas salas, un almacén y más ceniceros que ordenadores. Por suerte terminaría siendo sólo el primer campamento base gracias a la idea de no tirar nunca lo toalla, pese a las agujetas y politraumatismos de los primeros años.

Los pilares

Ideas Medioambientales sólo contaba con dos años de vida y ya algunos la conocían como IDEMA, aunque también pudo ser ESTOMA, OZONO o algunos otros nombres imposibles de escribir. En este tiempo, la cuestión de ganar dinero se equiparaba a la paciencia de los primeros acreedores, nuestros padres y madres. Entre ellos estaba Emilio, o más conocido como “el quinto socio”; pieza clave en esta andadura, y con el que Ideas Medioambientales tiene una deuda impagable. Hubo también un cuarto socio; Berre, que aunque breve, supo confiar en esta apuesta cuando apenas nadie conocía este nombre comercial, a lo sumo el de pila.

Con el efecto 2000 comenzamos a machacar teclado y calculadora a partes iguales para poder elaborar y vender informes, memorias o estudios. Pero sobre todo jugábamos muchas partidas a un juego que ahora ya se juega cada vez menos: “Ideas Medioambientales Vs Pantalla en blanco” .

Sin darnos cuenta comenzamos a conocer personas que también apostaban por nuestra forma de ganarnos la vida, lo que nos obligó a migrar de nuevo en 2007, esta vez a la calle Iris donde la historia continuó, no libre de altibajos. De igual forma y con las mismas consecuencias, hemos estrenado hace poco tiempo nueva sede en la calle de San Sebastián, renovando ilusión con un equipo de 30 compañeras y compañeros. Una sede y un equipo que ni en el mejor de los sueños habríamos imaginado.

Después de veinte años tenemos claras algunas ideas, que seguro celebra la gente que nos quiere y comprende. Y es que una de las ventajas de esta profesión es la posibilidad de conocer diferentes disciplinas (no solo las ambientales) sino todas aquellas que hemos tenido que identificar, analizar, evaluar y crear partiendo en muchas ocasiones de cero. Nos hemos tenido que emplear en la mejora de nuestras capacidades, siendo la formación la mejor compañera. A esta sumamos la excelencia de las y los profesionales que nos han acompañado.

Agradecimiento eterno

Es evidente que las personas que formaron, forman y formarán parte de Ideas son los que la han hecho crecer, sin olvidar a otras personas y empresas que han apostado por Ideas Medioambientales y no por un proveedor “de folios”. Desde la más modesta de las consultas hasta el desarrollo de grandes inversiones, a todos ellos hemos intentado dedicar la misma atención y compromiso. A través de la empatía, e incluso la amistad hemos podido formar parte del camino hasta su destino. A todos les estaremos siempre agradecidos, son la base que alimenta nuestra inquietud.

En este balance de agradecimientos, no pueden faltar sus tres principales aliadas; nacidas por casualidad en el mismo mes del mismo año, momento que parece ser que las dotó de capacidades extrasensoriales y de superpoderes como la paciencia infinita y la confianza plena; solo superadas por la principal razón de ser (y que desconocíamos en nuestros inicios); las ganas de dejarles a nuestras hijas e hijos un mundo mejor, porque son ellas y ellos quienes nos hacen mejores y merecen nuestra mejor versión.

La celebración de este vigésimo aniversario se justifica en la necesidad de trasladar a nuestra familia, amigos, amigas, compañeras y compañeros nuestro agradecimiento por habernos traído hasta aquí.

La ilusión no cesa, y crece con el trabajo, las metas conseguidas nos animan a buscar otras nuevas, y el camino que nos queda esperamos hacerlo en tan buena compañía como la que hemos tenido hasta ahora.

Muchas gracias, y a por otros tantos años más … o al menos, a por el que viene si nos lo curramos bien.

La actual Ideas Medioambientales (bueno, alguno no pudo estar en el momento de la foto)

 

Foto de portada: Nuestra primera y única caricatura, elaborada por CARTEL-ARTE

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