Extinción vertedero neumáticos Seseña

Si en la primera parte de esta serie de artículos sobre los cementerios de neumáticos, reflexionábamos sobre la serie de catastróficas desdichas que habían llevado al incendio del vertedero de Seseña, o lo que es lo mismo: el antes del incendio,  ahora queremos analizar qué es lo que ocurrió durante dicho incendio.

En primer lugar, destacar que, bajo nuestro punto de vista, la actuación de los equipos de extinción del incendio nos pareció impecable, controlando, acotando y finalmente extinguiendo un incendio claramente intencionado y muy peligroso.

Nuestra condición ambiental nos lleva, no obstante, a preguntarnos por el impacto que dicho incendio tuvo sobre su entorno y sobre la población cercana, y por los efectos que del mismo se puedan desprender.

En primer lugar, sentenciar, aunque parezca evidente, que cualquier combustión incontrolada y en buena parte incompleta, de un combustible de cualquier tipo, y mucho más si es un residuo de composición compleja y en cantidades ingentes, genera la emisión a la atmósfera de partículas, inquemados y multitud de compuestos tóxicos y cancerígenos (HAPs, dioxinas, metales pesados, etc), y eso no hay quien lo  pueda rebatir o negar.

La duda es, ¿hasta que punto afectó el incendio a las poblaciones cercanas? ¿Hasta dónde llegó el penacho? ¿qué concentraciones se alcanzaron de sustancias tóxicas? ¿A qué nos expusimos?.

Estudiemos qué pasó pues durante el incendio, recordando siempre que este se produjo entre el 13 de mayo y el 2 de junio de 2016, y que la gran mayoría de equipos de medición en continuo se puso en marcha el día 18, por lo que tenemos un "hueco de datos" de cinco días, al inicio del incendio, para los que no podemos estudiar la calidad del aire.

Si pensamos primero en la población más cercana, la de El Quiñón, y vemos los datos publicados para la estación más completa (la cedida por Extremadura), a 1 km. escaso del foco del incendio, podremos comprobar cómo las mayores concentraciones de los contaminantes más tóxicos se registran en la dirección misma dirección del incendio a concentraciones mucho más elevadas de lo que cabría esperar en una situación normal.

Calidad aire incendio quiñón Seseña

Distribución de la contaminación en Quiñón durante el incendio.

Pero los efectos del incendio del cementerio de neumáticos de seseña no se dejarón notar sólo en la calidad del aire que respiraban los vecinos de El Quiñón. El traslado del penacho de contaminación llevó a la afección de la calidad del aire de poblaciones situadas a mucha distancia del vertedero e incluso fuera de la línea directa de afección del penacho. Como ejemplo podemos adoptar a la población de Valdemoro, ya en Madrid, a 5,5 km del foco del incendio y fuera de la línea directa de afección, según la dirección y velocidad del viento predominante.

En esta población la Comunidad de Madrid dispone de una estación de control en continuo, dotada con analizador de BTX para el incendio, que permite observar, al igual que en las gráficas anteriores, cómo las concentraciones en tóxicos del aire provenientes del incendio, cuando las condiciones de dispersión así lo propiciaban, se incrementaban sustancialmente.

Valdemoro contaminación incendio seseña

Evolución de los niveles de Benceno y Xileno en Valdemoro los días del Incendio.

Ahora bien, como "la dosis hace el veneno" cabe preguntarse qué respiraron los vecinos durante el incendio y si estas dosis son lo suficientemente elevadas como para que se experimenten efectos adversos en su salud.

En este aspecto entramos en el terreno de la indefinición, ya que no hay regulación legal directa sobre los niveles de exposición en este tipo de incidentes, y los únicos valores límite establecidos son medias anuales (como los 5 µg/m3 del Benceno o de 1ng/m3 para Benzo(a) pireno), por lo que en la mayoría de los casos se deber recurrir a la comparativa con otros escenarios, o al uso de niveles de referencia ofrecidos por estudios de organismos de reconocido prestigio.

Lo que si que podemos decir es que:

  • Los valores de Benceno registrados los días del incendio fueron, durante prácticamente el 12% del tiempo de control, en el que el penacho afectó a la zona poblada, extraordinariamente elevados, con medias horarias que alcanzaron picos de 102,9 µg/m3.
  • Similares picos se registraron para contaminantes como las partículas PM10 o las PM2,5, con valores máximos horarios que llegaron a superar los 140 µg/m3, o para otros contaminantes como el Xileno, que presentó un pico horario de 60,6 µg/m3.
  • La peor situación, de las registradas, se produjo en El Quiñón el día 18 de mayo, entre las 18:00 y las 20:00 horas, intervalo horario en el que se produjeron todos los máximos comentados en los puntos anteriores.
  • Mediciones del CIEMAT en la zona de El Quiñón demuestran que se dan valores muy elevados de "black carbon" en la componente oeste del viento, equivalentes a entornos industriales de alta contaminación.
  • Mediciones del CSIC con el CIEMAT indican que de las partículas sedimentadas en la zona de El Quiñón presentan también una elavada composición (24%) de óxido de zinc y sulfatos, propia de la deposición de cenizas de neumáticos, y que además estas arrastran cantidades muy superiores a las habituales de determinados hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), como por ejemplo el Fenantreno y el Criseno.
  • Las concentraciones de Benzo(a) pireno también resultan más elevadas de lo normal, con niveles que alcanzan máximos de 85,6 ng/m3, cuando lo habitual es encontrarse muy por debajo de 1 ng/m3.

Y todo esto hablando de la contaminación del aire en la zona de afección, un ámbito ambiental al que habría que añadir la contaminación que se haya podido generar de los suelos, así como la derivada a aguas y aguas subterráneas, dados los ingentes volúmenes de agua utilizados para controlar y apagar el incendio.

 

Gráficas realizadas gracias a R y el Paquete Openair para el análisis y minería de datos de , Calidad del Aire:

Carslaw, D. C. and K. Ropkins, (2012) openair --- an R package for air quality data analysis. Environmental Modelling & Software. Volume 27-28, 52-61.

Carslaw D and Ropkins K (2016). openair: Open-source tools for the analysis of air pollution data. R package version 1.8-6, http://CRAN.R-project.org/package=openair

 

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